Mujeres trans latinas
Lorena Borjas, Ana Andrea Molina, Ruby Corado y Bambi Salcedo / Foto: Radar

La realidad de la comunidad trans latina en los Estados Unidos fue el tema tratado en el panel Con nosotras todo, sin nosotras nada, integrado por Ruby Corado, Lorena Borjas, Bambi Salcedo y Ana Andrea Molina, dentro de las actividades del Latinx Institute del Creating Change 2018 en Washington, DC.

Con una larga trayectoria como activistas por los derechos de las mujeres trans latinas, las panelistas destacaron que el mayor impacto que han tenido en sus vidas es la falta de oportunidades y de educación por ser migrantes, pero no se sienten víctimas, al contrario, se consideran fuertes, inteligentes y que hacen una gran contribución al movimiento LGBT, dijo Bamby Salcedo.

Durante el diálogo recordaron a Viccky Gutiérrez, una mujer trans asesinada en Los Angeles en los primeros días de enero. En este sentido, señalaron que las mujeres trans latinas en los Estados Unidos tienen 3 veces más posibilidades de padecer violencia por parte de la policía.

Ruby Corado contó que llegó a Washington desde El Salvador siendo un niño indígena y se encontró con una ciudad que no tenia nada para ofrecerle, pero nunca se dio por vencida. Cada insulto aumentaba su sed de cambio.

En los años 90 Washington se convirtió en un paraíso para la gente LGBT que llegaba buscando la libertad. Crearon un modelo de ciudad para que una persona LGBT pudiera tener una vida productiva. Pero se olvidaron de las que no tenían documentos ni hablaban inglés. Fue entonces que Ruby comenzó a despertar. Ella vivía bajo un puente y un día soñó que tenia un shelter y durante muchos años mantuvo ese deseo hasta que lo hizo realidad. Hoy, su albergue le da oportunidades de trabajo a 100 personas.

La belleza la llevo por dentro y por los poros me sale la fuerza para salir adelante, independientemente de lo que la gente piense de mi: Ruby Corado

Ana Andrea Molina también vivió debajo de un puente y fue presa del alcohol y las drogas. Pero cuando vio que los movimientos LGBT estaban lucrando se sintió indignada y se acercó con Ruby para replicar su trabajo en el estado de Texas, donde la policía puede pedirle a los migrantes los documentos bajo la ley SB4. Su organización luchó mucho para que esa ley no pasara.

Lorena Borjas llegó por casualidad a Nueva York, proveniente de Veracruz, México. Como joven gay no sabía qué quería en ese tiempo. Y aunque logró su residencia y su número de Seguro Social, por falta de trabajo se dedicó a la prostitución por 17 años. Cuando vio que el VIH crecía y no había grupos de apoyo, decidió enfrentarse a esa situación y organizó en 1995 en el condado de Queens la primera marcha para exigir justicia paras las mujeres trans latinas, pero las organizaciones no la apoyaron por ser inmigrante y trabajadora sexual.

Muchas mujeres han sido apoyadas por Lorena para cambiarse el nombre, pero cuando ella quiso tener el suyo se dio cuenta que tenía un récord de 13 arrestos por prostitución. Los abogados lograron quitarle 6 cargos y el gobernador Cuomo le perdonó los que tenía pendientes. Después de eso empezó a colaborar con Bambi Salcedo y abrió su propia organización, que ayuda a pagar fianzas y brinda asesoría legal a las mujeres trans.

Al final del panel las activistas reclamaron que solo las usan cuando las necesitan y después se olvidan de ellas. Quieren que las traten con dignidad y respeto, porque están cansadas de sentirse en un cuarto nivel. Una de las recomendaciones que hicieron a los asistentes es que les den a las mujeres trans latinas su propio espacio, que no hablen por ellas; y que escuchen sus historias y experiencias, pues nadie más que ellas saben lo que viven en su día a día.

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Creadora y editora de Radar. Es periodista y fotógrafa documental. Ha colaborado en medios mexicanos como Milenio, El Horizonte y El Barrio Antiguo. Consumidora compulsiva de la información y nómada sin poder evitarlo, su identidad es un rompecabezas geográfico.

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