Foto de Frankie Pérez
Foto: Cortesía de Frankie Pérez

Recientemente, el presidente Donald Trump firmó una ley que contradice la decisión de Obama de darle oportunidad a hombres y mujeres transgénero de servir en las Fuerzas Armadas de los EEUU. La administración ha argumentado que esta decisión bajará el costo médico de las Fuerzas Armadas y ayudará a que el servicio militar sea más eficaz. Yo no estoy de acuerdo.

Como mujer latina cisgénero, esta situación me preocupa demasiado porque es un tipo de discriminación que impide a mucha gente el derecho de vivir su vida libremente. Esta política viola los derechos humanos de las personas que residen en los EEUU, quienes deben tener acceso equitativo a las mismas oportunidades para todos. Al implementar esta política, la posibilidad de empleo en las Fuerzas Armadas deja de ser inclusiva. Todo ser humano debe poder vivir una vida sin restricciones, especialmente sin que tenga que ver con su identidad de género.

Como muchos latinos, antes de empezar mi trabajo con GLAAD yo no entendía muy bien qué significaba ser una persona transgénero, pero al asistir a presentaciones y sesiones informativas empecé a entender que eso significa que la identidad de género de una persona no siempre corresponde con el asignado al momento de nacer.

He tenido el privilegio de conocer a mujeres y hombres transgénero y eso me ha ayudado a entender que son gente normal. Son como todos los demás. Son como yo, con las mismas metas y los mismos sueños, y merecen tener las mismas oportunidades que nosotros tenemos.

Las personas transgénero enfrentan obstáculos cotidianamente y el hecho de tener que ocultar su identidad de género para intentar servir en las Fuerzas Armadas no suena razonable. Esto pone su salud y su seguridad en riesgo. Las personas transgénero han servido en las Fuerzas Armadas por años sin revelar su identidad, ahora va a ser más difícil, o hasta imposible, hacerlo abiertamente.

Esto me decepciona mucho porque estamos en el Siglo 21. El rechazo según la raza, cultura, religión, orientación, género e identidad ya no debería ser un tema; nuestro mundo debería ser más inclusivo, más comprensivo. La política impulsada por el presidente Trump nos manda de regreso a los tiempos de segregación y discriminación legal.

Esta prohibición va a impedir que veteranos latinos, como Frankie Pérez, que ha estado en la Fuerza Aérea por diez años, sigan formando parte del cuerpo militar. Frankie se encuentra sumamente molesto y me ha externado su opinión sobre este tema.

Él decidió enrolarse en la Fuerza Aérea a los 19 años para poder irse de su casa, pues en esa época se identificaba como lesbiana y no se sentía cómodo en su hogar, además pensaba que no podría asistir a la universidad, por lo que vio una salida en el servicio militar.

A los 28 años, estando desplegado en África, en el 2015, empezó a sentirse diferente por dentro. Después de conversar con un doctor y conducir su propia investigación, descubrió que esta sensación extraña era por su género y que necesitaba hacer un cambio.

Al empezar su transición, aunque muchos de sus compañeros en las Fuerzas Armadas estaban confusos, Frankie recibió una respuesta en la mayor parte de apoyo de sus supervisores. Más que nada recibió mucho apoyo mental, porque cuando se reunían para implementar reglas nuevas no decían mucho acerca de su estatus como soldado transgénero.

Para Frankie esta política es una discriminación y un descaro. Esta política puede dividir aún más a la comunidad transgénero y destrozar los sueños de miles de personas. Esta política hace que soldados como él no puedan revelar su identidad. Frankie dice que no poder servir a su país abiertamente le duele y es humillante.

“Es degradante” y lo más difícil es ver a “todos tus compañeros sin disculparse de quiénes son y tú tener que quedarte en silencio. Es injusto para el miembro transgénero de las Fuerzas Armadas y para todos en general, porque nunca llegarán a conocer realmente al increíble compañero de trabajo que está junto a ellos”.

Todos podemos ayudar a solucionar este problema. Como añade Frankie, nosotros tenemos el poder de formar parte de las marchas y protestas, simplemente con compartir lo que las tropas transgénero suben a sus redes sociales ayuda a promover la aceptación de la comunidad transgénero en las Fuerzas Armadas de los EEUU.

SHARE
Beatriz Garay es una estudiante de tercer año en Mount Saint Mary's University. Beatriz estudia Periodismo y Español con énfasis en traducción y periodismo en español. Ella tiene una pasión para escribir, defender y educar a otros sobre los temas de tráfico humano y la aceptación y representación de latinos LGBTQ en los medios.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here